Montiel 1369: Hermanos de Sangre, Trono y Traición
En la llanura reseca que rodea el castillo de Montiel, una tienda iluminada por velas se convierte en escenario de la historia que cambia un reino. El libro se abre con esa noche: el grito ahogado, el eco de una hoja que cae sobre la tierra y la figura de un rey desplomándose entre los pliegues de su capa.
EEsa es la imagen que sirve de gancho —un rey impopular y moribundo, la pregunta suspendida en el aire— y desde ese instante Peter Vermeeren arrastra al lector hacia la doble naturaleza del hecho: un asesinato y un acto fundacional. Montiel 1369 no es sólo el golpe mortal que cierra la vida de Pedro I; es la fisura que abre la Castilla moderna, el lugar donde la sangre hermana se convierte en ley. En el centro de la crónica laten tres figuras que inclinan la balanza: Pedro I, el llamado “Cruel”, pintado con los contrastes que le otorgaron sus contemporáneos y sus enemigos; Enrique de Trastámara, el hermano usurpador, hambriento de trono y de venganza; y Bertrand du Guesclin, el soldado francés cuya espada y astucia internacionalizan la disputa. Pedro gobierna con mano firme y mano sangrienta: busca consolidar el orden de su ley, vengar agravios reales y castigar a nobles que, a su juicio, han quebrado el pacto de lealtad. Enrique, por el contrario, se mueve impulsado por la doble hambre de justicia (la suya y la imaginada por quienes le siguen) y por la tentación del poder; sus asesores y aliados le prometen un reino lavable por la corona de sangre. Du Guesclin, producto de la guerra francesa, aparece motivado por más que la paga: en él conviven la lealtad personal, la ambición caballeresca y el cálculo político de Francia frente a Inglaterra. La corte, la Iglesia, los magnates y los aventureros completan el mapa humano: cada uno tira de la cuerda hacia su propia salvación. Vermeeren no se contenta con relatar un golpe: teje las alianzas cambiantes que convirtieron la Península en tablero europeo. La Guerra de los Dos Pedros, con sus campañas, batallas y traiciones, se despliega como preludio. Aquí aparecen los ingleses del Príncipe Negro, que apoyaron a Pedro en Nájera; la improvisada alianza franco-aranesa, que puso a du Guesclin en el bando de Enrique; las vacilaciones de la nobleza castellana, dividida entre miedo, codicia y memoria de afrentas. Cada capítulo va deshilando cómo esas lealtades se trasforman: de la solidaridad fraternal a la semilla de la discordia, de pactos secretísimos a juramentos rotos en la noche. Montiel, antigua plaza menor, se convierte en trampa. La fortaleza y la llanura circundante son descritas con textura sensorial: muros que han visto otras tiendas de reyes, vientos que llevan rumores de batalla, el barro que se pega a las botas de los hombres que deciden el destino de Castilla. La historia gira en torno a dos noches: la n
Autor: Peter Vermeeren
Precio: 9.99 €