Iglesuela del Cid (Teruel)
Comarca: Maestrazgo
Población: 480
Iglesuela del Cid es una villa del Maestrazgo turolense, encaramada a 1.227 metros de altitud en un altiplano azotado por los vientos y la nieve invernal. Con unos 480 habitantes, conserva uno de los conjuntos de arquitectura civil renacentista más impresionantes de Aragón, declarado Conjunto Histórico-Artístico. La calle Mayor es una sucesión de palacios y casonas de sillería con portadas monumentales, escudos heráldicos tallados en piedra, ventanas geminadas y galerías de arcos. Destacan la Casa Matutano-Daudén, con su espléndida fachada plateresca; la Casa Blinque, y el Palacio de los Aliaga. La iglesia parroquial de la Purificación (siglo XVII), de estilo barroco, posee un órgano histórico de gran valor. El nombre de la villa evoca al legendario Cid Campeador, que según la tradición acampó en estas tierras durante su destierro. La fortaleza templaria que domina el pueblo recuerda la presencia de las órdenes militares que controlaron el Maestrazgo durante siglos. A 1.227 metros, el clima es extremo: inviernos largos con frecuentes nevadas y temperaturas mínimas que pueden descender a -15°C, y veranos frescos ideales para escapar del calor levantino. El entorno ofrece extensos pinares de pino silvestre, barrancos y masías dispersas que caracterizan el paisaje maestracense. La trufa negra (Tuber melanosporum) es el tesoro gastronómico de Iglesuela del Cid, complementado por la carne de cordero, los embutidos de cerdo, las migas de pastor y la repostería conventual. El pueblo
Historia
Iglesuela del Cid fue conquistada a los musulmanes en el siglo XII y entregada a la Orden del Temple. El topónimo hace referencia a una pequeña iglesia (iglesuela) asociada a la tradición cidiana. Tras la supresión del Temple, pasó a la Orden del Hospital. El esplendor renacentista de los siglos XVI y XVII, fruto del comercio de la lana, la ganadería trashumante y el textil, dejó el extraordinario patrimonio arquitectónico que hoy admiramos. Las guerras carlistas y la Guerra Civil provocaron daños y despoblación, pero las restauraciones recientes han devuelto dignidad al conjunto monumental.