Poblado íbero de San Antonio

Categoría: yacimiento

Poblado Íbero de San Antonio de Calaceite: Ventana a la Edad del Hierro En lo alto de un cerro que domina la confluencia de los ríos Matarraña y Algars, los restos del poblado íbero de San Antonio de Calaceite constituyen uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del noreste peninsular. Ocupado entre los siglos V y III a.C., este asentamiento de la cultura ilercavona ofrece una visión fascinante de cómo vivían las comunidades ibéricas del Bajo Aragón antes de la conquista romana. Descubrimiento y excavaciones El yacimiento fue descubierto a principios del siglo XX por Juan Cabré Aguiló, pionero de la arqueología española y natural de Calaceite. Las primeras excavaciones sistemáticas se realizaron entre 1902 y 1919, revelando un poblado fortificado de considerable extensión con calles empedradas, viviendas de planta rectangular y un complejo sistema defensivo con muralla y torre. Los materiales recuperados —cerámicas pintadas, armas de hierro, fíbulas de bronce y monedas— se conservan en el Museo de Zaragoza y en el propio Museo Juan Cabré de Calaceite. Estructura del poblado El poblado se extiende sobre una superficie de aproximadamente 2.500 metros cuadrados, distribuida en dos terrazas naturales adaptadas a la topografía del cerro. La muralla perimetral, construida con bloques de piedra caliza sin argamasa (técnica de piedra seca), alcanzaba una altura estimada de 3 metros y estaba reforzada por una torre cuadrangular en el punto más vulnerable del acceso. Las viviendas, de entre 20 y 40 metros cuadrados, presentan muros de piedra con alzados de adobe y techumbre de vigas de madera cubiertas con ramaje y barro. Cada casa contaba con un hogar central para cocinar y calefacción, bancos corridos adosados a los muros y, en algunos casos, un silo excavado en el suelo para almacenar cereales. La distribución interna, con una estancia principal y un almacén trasero, sigue un modelo estandarizado que se repite en otros poblados íberos del Bajo Aragón. La vida cotidiana ibérica Los hallazgos arqueológicos permiten reconstruir con bastante detalle la vida diaria de los habitantes de San Antonio. La economía se basaba en la agricultura cerealista (trigo y cebada), complementada con ganadería de ovicápridos, recolección de frutos silvestres y caza. Las abundantes ánforas de importación fenicia y griega evidencian contactos comerciales con el Mediterráneo, probablemente a través del puerto natural del Ebro. La cerámica ibérica encontrada en el yacimiento incluye piezas de gran calidad decoradas con motivos geométricos (bandas, círculos concéntricos, ondas) y figurativos (caballos, pájaros, peces). Estas cerámicas, producidas con torno rápido y cocidas en hornos de alta temperatura, demuestran un nivel tecnológico notable para la época. Contexto histórico: los ilercavones San Antonio de Calaceite se sitúa en el territorio de los ilercavones, uno de los pueblos íberos que ocupaban el curso bajo del Ebro y el litoral mediterráneo entre el Delta del